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Vivimos en un mundo en el que las prisas y la inmediatez se han instalado en el día a día y sus largos tentáculos llegan a todos los sectores. La industria de la moda tampoco se libra de este ritmo de vida atropellado y se ha convertido en la segunda más contaminante después de la petrolífera. Un 20% de los residuos que se generan en el planeta provienen del sector textil.

Gran parte de la culpa la tiene la llamada Fast Fashion, abanderada por las grandes cadenas, que con el objetivo de crear prendas y colecciones de manera rápida para agilizar el consumo masivo y multiplicar los beneficios, se “olvidan” de las buenas prácticas comerciales. Producción elevada, mala gestión de recursos (para fabricar un pantalón vaquero se necesitan 3.000 litros de agua) y generación masiva de residuos para hacer las prendas que compramos y que es probable que no utilicemos más de 7 veces. Todo esto sazonado con el abaratamiento del producto gracias a la producción en países en vías de desarrollo por trabajadores en unas condiciones injustas.

Pero otra moda es posible. El término Slow Fashion nace en 2007 con el objetivo de combatir esta tendencia y se apoya en cuatro pilares fundamentales:

  • Fabricación local. Normalmente por parte de empresas pequeñas, con lo que se favorece el desarrollo económico de zonas desfavorecidas.
  • La moda slow apuesta decididamente por el uso de materiales reciclados para reducir la huella ecológica.
  • Gracias a los materiales y los procesos utilizados para fabricar las prendas.
  • Comercio justo. Las personas siempre están por encima de los beneficios. Este punto entronca directamente con el primero.

Una de las mochilas de Hemper. FOTO: Hemper.esCada vez son más los rebeldes que se unen a la causa de la moda slow, apostando decididamente por el cambio de tendencia en el sector textil. Es el caso de la marca española Hemper. De los muchos viajes a Nepal de sus fundadores nació la idea de hacer mochilas con uno de los materiales tradicionales del país: el cáñamo.

Además de favorecer el desarrollo socio-económico del país (son las comunidades locales las que realizan toda la producción) decidieron ir un paso más allá e intentar acercar la cultura nepalí por medio de su marca. En Nepal, al igual que en muchos países de África y Asia, es común el regateo. Y Hemper se convirtió en la primera marca española que permitió regatear durante un mes el precio de sus productos a través de su tienda online.

 

Un directorio para unirlos a todos

Con el objetivo de unificar y listar a marcas como Hemper para todxs aquellxs usuarixs interesadxs en la moda sostenible nace Slow Fashion Next, una plataforma que, además de impulsar valores de sostenibilidad en el sector ha creado un directorio con más de 120 marcas de todo el mundo que producen y venden bajo estos valores.

“La moda es una expresión cultural y social que tiene que representar lo que somos como cultura y como sociedad. Y si somos una camisa de plástico, yo no quiero ser eso. Yo prefiero ser otra cosa (…), afirma su creadora, Gema Gómez, en un artículo reciente publicado en El País. Según ella, “la moda, será sostenible o no será”.

No cabe duda de que un cambio, también en la moda, es necesario para ayudar a cambiar el mundo.